12 preguntas y respuestas sobre el Testimonio y la Adoración Ortodoxa


12 preguntas y respuestas sobre el Testimonio y la Adoración Ortodoxa
Para el registro: AD Kontogiannakopoulou

El lunes, 5 de septiembre después de haber sido invitados por un seminario protestante (sección de posgrado), situado fuera de Seúl, Su Eminencia. Metropolitano del Corea Padre Ambrosio impartió dos conferencias para 35 estudiantes de posgrado, todos pastores. Los cursos bajo los cuales fueron dadas las conferencias, fueron de Misionología y la Liturgica.  Grabamos, en su mayor parte, el debate que siguió después de cada conferencia y lo citamos abajo, porque creemos que tanto las cuestiones planteadas, como la forma de transmisión del testimonio Ortodoxo en Corea son de gran interés.

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1ª PREGUNTA: ¿Cómo se entiende la misión en la Iglesia Ortodoxa?

RESPUESTA: En primer lugar, el término "misión" no expresa el espíritu de la Iglesia Ortodoxa. Nosotros lo usamos con condescendencia, ya que ha prevalecido internacionalmente. En su lugar, preferimos el término "testimonio". El término misión, que es una creación de la teología occidental, no se encuentra en la Biblia, mientras que, por el contrario el término testimonio aparece varias veces. La predicación del Evangelio no significa: Yo digo palabras bonitas acerca de Cristo, pero me estoy dando todos los días testimonio para Cristo por mi palabra y mi silencio, mis trabajos y mi ejemplo. Y además, si es necesario, me martirizo por Cristo, a saber, me derramo mi sangre por Cristo, al igual que millones de mártires y confesores de la fe.

2ª PREGUNTA: ¿Cuál es su opinión sobre el proselitismo?

RESPUESTA: En la Iglesia Ortodoxa consideramos proselitismo como un gran pecado, porque no respeta al hombre. Arrolla el precioso don divino de su libertad y degrada su personalidad. Proselitismo significa que uno se impone sus creencias a los otros con medios justos e injustos, mientras que, testimonio de Cristo significa luchar para vivir en Cristo y repetir con mi palabra y mi vida lo intemporal "Ven y ve" del apóstol Felipe a cualquier bien intencionado "Nataniel" – mi «prójimo». Los desastrosos resultados del proselitismo a los llamados países misioneros por el cristianismo occidental, que experimentamos hasta nuestros días, no dejan, en mi opinión, ningún espacio para evitar la condena definitiva de las tácticas de proselitismo.

3ª PREGUNTA: ¿Cuál es el procedimiento seguido en la Iglesia Ortodoxa para trabajar como misionero?

RESPUESTA: En la Iglesia Ortodoxa, los diáconos del Evangelio no son autodesignados, sino son designados por otros.  En otras palabras, alguien no decide por sí mismo para trabajar como misionero, pero está siendo enviado por la iglesia.  La obediencia a la Iglesia es el único modo que salva almas.  Si recordamos, por ejemplo el caso de los apóstoles Bernabé y Pablo, veremos que fueron elegidos por el Espíritu Santo y la Iglesia en oración y ayuno, los envió a la tarea de la evangelización (Hech. 13,3). Y cuando regresaron a Jerusalén, informaron a la iglesia que los había enviado «de todo lo que Dios había hecho con ellos» (Hech. 15,4).

Este tema es de gran importancia teológica para la difusión de la fe correcta y la unidad de la Iglesia. Si cada uno actúa según su opinión y su deseo, entonces tanto la fe, así como la unidad de la Iglesia están en peligro.

En este punto, por favor permítanme mencionar el siguiente incidente: Una vez, viajé en avión de los Estados Unidos a Grecia al lado de una mujer estadounidense autonombrada misionera.  Cuando la pregunté por qué eligió a Grecia como el lugar de su misión, me dijo que admiraba mucho a los griegos, porque ella sabe mucho de su antigua historia gloriosa, y por lo tanto tenía gran celo para hacerlos cristianos.

- ¿Sabe usted en lo que los griegos modernos creen? La pregunté.

- Por supuesto, creen en los doce dioses del Olimpo! me respondió.

- Ya sabes, la dije, que 2.000 años atrás, un otro apóstol, el gran apóstol Pablo se fue a Grecia y predicó el cristianismo?  Y que los griegos desde entonces tienen una ininterrumpida tradición cristiana ortodoxa?

Tales cosas jocosas y mucho peores suceden cuando detrás de cada misionero autodesignado no se encuentra la iglesia que les envió.

4a PREGUNTA: Usted acusó a la señora de los Estados Unidos, que fue en misión en Grecia. ¿Por qué usted ha venido a Corea? ¿Usted no hace lo mismo?

RESPUESTA: No, yo no hago lo mismo.  Ni tampoco acusé a la señora. Simplemente mencioné este incidente para mostrar lo que puede suceder si el trabajo misionero de cada uno no tiene correctos fundamentos eclesiológicos.  Ustedes saben mejor que yo que en Corea hay millones de personas no sólo no cristianos sino también irreligiosos.  Mientras que Grecia es un país de dos mil años de historia cristiana y que más del 90% de su población son cristianos ortodoxos.  Si Corea era un país cristiano, el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla no me enviaría a Corea.

Para ser más claro permítanme agregar esto: En la universidad que estoy enseñando, los padres de una estudiante se encuentran en Grecia como misioneros autodesignados. Y también habían seleccionado como el lugar de su acción misionera la isla sagrada de Patmos! La isla del Apocalipsis, en la cual las huellas del evangelista del amor, San Juan el Teólogo, todavía están vivas.  En esta isla, donde vivieron y actuaron grandes santos cristianos, hay numerosas iglesias y monasterios, y que la fe ortodoxa de sus habitantes tiene sus raíces en los tiempos apostólicos.  Uno se pregunta qué pueden enseñar a los habitantes ortodoxos de la isla para Cristo, dos coreanos que se convirtieron al cristianismo hace pocos años? ¿No creen ustedes que no es justo a intentar cambiar la fe de un pueblo que lleva en su ADN una tradición de veinte siglos?  Como también no era justo lo qué hizo la Iglesia Católica en los años 90, después de la caída del régimen comunista en Rusia.  Inmediatamente corrieron los uniatas insidiosamente para convertir a romanos católicos, los rusos que tienen una larga tradición ortodoxa. Si alguien quiere hacer una obra misionera, será mejor girar a otros países no cristianos.

5a PREGUNTA: ¿Quieres hablar de la persona del misionero?

RESPUESTA: En respuesta a su pregunta muy esencial, Voy a tratar de explicar muy brevemente lo que teóricamente es el tipo ideal de misionero. Sin, por supuesto, argumentar que lo adecuado siempre se mantiene en línea con la práctica. Por lo tanto, el trabajador a la obra misionera de la Iglesia debe tener Cristo como el modelo a seguir y los que siguieron las huellas de Cristo, es decir los Santos. El misionero, sin duda, debe ser una persona con muchas cualidades, la más destacada de las cuales es que él debe ser un hombre que lucha contra sus pasiones. La catarsis (purificación) para la adquisición del Espíritu Santo es el primer paso. Y de la catarsis uno se avanza entonces hacia la iluminación y la deificación. No se puede impartir a la otra persona nada que usted no tiene. Para dar testimonio de Cristo usted mismo debe necesariamente haber experimentado la presencia de Cristo en su vida.

6a PREGUNTA: ¿Cuál es el método misionero de la Iglesia Ortodoxa?

RESPUESTA: En la Iglesia Ortodoxa seguimos la práctica de la Iglesia antigua como la encontramos representada en el libro de los Hechos. Los apóstoles cuando vieron qué las muchas atenciones para el ministerio de las mesas les "robaban" el tiempo de su tarea principal, entonces ellos sugirieron elegir siete diáconos y para sí mismos anunciaron a todos la decisión siguiente: «Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra.» (Hech. 6,4). En otras palabras, la Iglesia Ortodoxa, siguiendo la tradición apostólica, adopta la adoración de la predicación. Esto es fácil de discernir si visitar una congregación religiosa en una iglesia ortodoxa y respectivamente una casa de oración protestante. En la reunión de los ortodoxos el énfasis está siendo dado en la adoración de Dios, mientras que a los protestantes está siendo dado en la predicación. Es por eso que a menudo oímos de protestantes que llegaron a conocer ortodoxia que «en nuestras congregaciones escuchábamos muchas palabras, mientras que en la iglesia ortodoxa rezamos mucho y escuchamos poco».

Nosotros, los cristianos ortodoxos, el santo evangelio, que siempre hemos estado en el centro del altar para recordarnos que la palabra de Dios debe ser el centro de nuestra vida cotidiana, lo aprendemos por la Adoración Divina de tres maneras: En primer lugar lo leemos. En cada divino servicio, están siendo leídas sagradas lecturas bíblicas. En particular, en cada divina liturgia escuchamos la palabra de Dios de la lectura apostólica y evangélica y de la predicación divina que sigue. En segundo lugar, lo cantamos. Los himnos muy teológicos y maravillosos de la adoración ortodoxa son en su mayoría llenos de referencias bíblicas directas o indirectas. En muchos casos, al comparar los textos se observa que algunos himnos son palabra por palabra una cita textual de los textos bíblicos. En otras palabras, tenemos el texto de la Biblia «compuesto en melodías». Y en tercer lugar, lo vemos. Vemos el Evangelio en los iconos ortodoxos. Es decir, los iconos son un Evangelio «pictórico». Si, por ejemplo, echamos un vistazo al icono de la Transfiguración, veremos que el hagiógrafo (pintor) a través de los diseños y los colores pictóricamente repite las palabras de los evangelistas, quienes describen el milagro de la Transfiguración. En conclusión podemos decir que en la adoración de la Iglesia Ortodoxa contamos con un excelente sistema audiovisual de la enseñanza evangélica.

7a PREGUNTA: Usted ha dicho que en la Iglesia Ortodoxa la adoración antecede a la predicación. Pero el Apóstol Pablo en el Areópago solamente predicó.

RESPUESTA: El apóstol Pablo, hablando por primera vez a los paganos atenienses era lógico empezar por predicar sobre el «Dios desconocido». ¿A cuál Dios podría rezar con los idólatras? En otros casos, sin embargo, como sabemos por los Hechos, los apóstoles siguieron el método misionero de la adoración y después del sermón. Sus congregaciones tenían por objeto principalmente el «partir del pan» y la enseñanza.

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8a PREGUNTA: Usted nos ha dicho mucho acerca de la adoración y su centro, que es, como usted dijo, la Eucaristía. ¿Cómo creen ustedes que el pan y el vino son el cuerpo y sangre de Cristo?

RESPUESTA: En la Iglesia Ortodoxa creemos que la mayor obra celebrada en la tierra es la Divina Liturgia. Y esto se debe a que durante la celebración eucarística vivimos la celebración de la Última Cena para la redención de la humanidad. Al igual que entonces en el aposento alto de Jerusalén, Cristo dio su Cuerpo y su Sangre a sus discípulos, así que en cada Divina Liturgia el mismo Cristo está presente en forma invisible, hipostáticamente y sustancialmente como víctima y victimario y transmite Su Cuerpo y Su Sangre a los creyentes bautizados, que ocupan el cargo de los Apóstoles.  Y por supuesto, nosotros que comulgamos la Santa Comunión, creemos que verdaderamente comulgamos el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo «para el perdón de nuestros pecados y la vida eterna».  No se trata de una forma simbólica, porque Cristo durante la Última Cena, no dijo a Sus Discípulos «Tomad, comed; esto es como mi cuerpo», o «Bebed de él todos, porque esto es como mi sangre», sino que «esto es mi Cuerpo» y «esto es mi Sangre».

9a PREGUNTA: ¿Quiere usted decirnos que lo que hacemos en nuestra adoración no es nada?

RESPUESTA: La gran diferencia entre la adoración ortodoxa y la de ustedes, está el hecho de que en su adoración se lleva a cabo una representación fantástica del sacrificio de Cristo, es decir, un acto virtual de la Última Cena.  Por el contrario, en la Divina Liturgia Ortodoxa se hacen presentes la Gran Cena, la Crucifixión y la Resurrección de Cristo; Cristo se entrega a sí mismo «una y otra vez» para que los fieles «coman y beban», el «siempre comido y nunca gastado».  La tradición de la celebración de la Santa Cena, que los Apóstoles recibieron por el Señor, fue entregada a sus discípulos y es continuada por la Iglesia Ortodoxa hasta nuestros días, ininterrumpidamente. En la historia eclesiástica de la Iglesia Antigua Existen numerosos informes de la época de la persecución y las catacumbas, que dan testimonio del fervor de los primeros cristianos y los riesgos que desafiaban, a fin de participar en las asambleas eucarísticas para comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Para nosotros ortodoxos, es incomprensible cómo la teología protestante interpreta de pasajes escriturales, que hablan claramente sobre el Pan Celestial, como por ejemplo los contenidos en el capítulo 6 del Evangelio de Juan.  Cristo lo ha dicho absolutamente: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.» (Juan 6,54) y «El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.» (Juan 6,56).  A medida que nuestro cuerpo se encuentra en absoluta necesidad de alimentos y bebidas reales y no simbólicas para mantener la vida, así que nuestra alma está en absoluta necesidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, para que no se muera espiritualmente.  No podemos vivir ni en esta ni en la otra vida si no comemos la carne y no bebemos la sangre de Cristo.  Esto puede sonar duro.  Pero recordemos que muchos de los discípulos dejaron de seguir a Cristo después de lo que les dijo de Su Cuerpo y Su Sangre. Y dirigiéndose a los Doce, dijo: «¿Acaso también ustedes quieren irse?;» (Juan 6,67).  El mismo se repite también a todos los que hoy quieren ser cristianos, pero no quieren creer y aceptar toda la enseñanza de Cristo.  

10a PREGUNTA: Nadie se salva sólo por la predicación? ¿Por qué ustedes insisten tanto en el tema de la adoración?

RESPUESTA: La obra desalvífica de la Iglesia no se limita sólo a la predicación. Alguien sólo por escuchar a la palabra de Dios y por decir: «Yo soy salvo,» no quiere decir que ya se ha salvado. La Iglesia Ortodoxa, además de la Palabra de Dios, también ofrece al hombre la vida sacramental. Al participar en los sacramentos de la Iglesia, alguien está siendo santificado y deificado. La transmisión, por ejemplo, de la Sagrada Comunión a los fieles se realiza «para la remision de los pecados y la vida eterna». A través de la Eucaristía, los fieles se unen a Cristo secretamente y llegan a ser«participantes de la naturaleza divina» (Β’ Ped. 1, 4). ¿Qué otra cosa es la salvación del hombre más allá de esto?

11a PREGUNTA: ¿Cómo se puede explicar lo que es un misterio?

RESPUESTA: Es difícil creer en la vida sacramental de la Iglesia sin comprender el significade de la palabra "misterio". El misterio es algo que vemos que se celebra, pero es imposible para la mente humana comprender cómo se celebra. Si podríamos entender la manera en que se comete el misterio, entonces no iba a ser un misterio, sino una normal actividad humana cotidiana.
Por ejemplo decimos que Dios es Trino. Les pregunto: ¿Quién de nosotros entiende el misterio de la Trinidad? Tres personas, una Sustancia! Juzgado por la razón humana este Misterio es absurdo. Pero si alguien lo ve en la dimensión de la fe, se entiende que no es absurdo, pero más allá de la lógica. ¿Quién puede entender qué es Dios? ¿Cuál es la esencia de Dios? NADIE! Y aún así creemos en Dios. No porque lo entendemos, sino porque sentimos su presencia en secreto y experimentemos su amor cardíacamente. Así podemos entender las energías increadas de Dios, como los grandes padres de la Iglesia Ortodoxa han tan maravillosamente teologizado, pero no Su esencia. Vamos a echar un vistazo a la Biblia y ver lo que Dios dijo a Moisés cuando se le pidió a Dios para mostrar Su gloria: «Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro… No podrás ver mi faz; porque no me verá hombre, y vivirá…» (Ex. 33,18-20). Lo mismo ocurre con todos los asuntos de la fe, que están más allá de las leyes físicas. Nosotros «los vemos sin verlos», «los sabemos sin saberlos» porque todo está envuelto en la «oscuridad divina» (Greg. de Nisa). Vivimos y participamos en ellos sólo a través del poder de la fe. Si insistimos en creer sólo lo que entendemos con nuestra lógica finita entonces limitamos enormemente nuestro horizonte espiritual y, finalmente, no podemos ser cristianos. Porque en última instancia «Es pues la fe, la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.» (Heb. 11,1). Por supuesto, la fe requiere una humildad verdadera, con la cual nosotros atraemos la gracia de Dios. Porque «Dios resiste a los soberbios, y da la gracia a los humildes» (San. 4,6). El humilde, que confía en Dios más que en su lógica, por la gracia de Dios, puede entender los misterios de la Iglesia.

12a PREGUNTA: ¿Cómo puede uno estudiar la teología ortodoxa en Corea?

RESPUESTA: Debido a que la la teología ortodoxa es casi desconocida en Corea, por lo tanto la Metrópolis Ortodoxa de Corea está tratando de establecer una Escuela de Teología Ortodoxa, que será la primera no sólo en Corea sino también en toda Asia oriental, para permitir que cualquier persona que desee a tener acceso a este preciado tesoro. Deseen que nuestro anhelo se convertirá pronto en una realidad para la gloria de Dios.
[Las dos conferencias, que con las preguntas y respuestas duraron más de tres horas (con un descanso intermedio de diez minutos) terminaron con el siguiente epílogo:]

Mis seres queridos, antes de salir me gustaría primero darles las gracias por su amable invitación y sus preguntas extremadamente precisas. En segundo lugar, pido disculpas en si alguien está molestado por mis respuestas. Mi intención no era ofender a nadie. Puesto que creo que para que un diálogo sea eficaz y fructífero (yo creo que nadie llegó aquí hoy para escuchar palabras ociosas y vacías y perder su tiempo), es necesario que la honestidad y el amor prevalecan, por eso dije lo que creo con el lenguaje de la verdad y el amor. Lo «hablando la verdad en amor» (Efes. 4, 15) y lo «y conoceréis la Verdad, y la Verdad os libertará.» (Juan 8, 32) fue el fondo hagiográfico de mis pensamientos. Y, por último, quiero añadir para evitar malentendidos que no les dijo que nosotros ortodoxos somos todos santos. Nuestro objetivo, por supuesto, es la santidad y es por eso que luchamos. Pero lo que cada uno hace en su vida personal, lo juzgará Dios. Lo que intenté decir es que nos ortodoxos creemos firmemente que tenemos la fe correcta. Continuamos la fe de la una Iglesia indivisa del primer milenio, teniendo en cuenta el orden apostólico: «hermanos, estad firmes , y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra» (B’ Tes. 2,15).
Les doy las gracias calurosamente.

FUENTE: TODAS LAS NACIONES
REVISTA MISIONERA TRIMESTRAL
EDICIÓN 116
OCTUBRE - NOVIEMBRE – DICIEMBRE DE 2010

      



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